RICARDO AGUILAR SU VISIÓN DEL PANORAMA EDUCATIVO Y LOS REAJUSTES DE LA POLITICA SINDICAL MAGISTERIAL

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25 de Octubre 2018
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RICARDO AGUILAR, SU VISIÓN DEL PANORAMA EDUCATIVO Y LOS REAJUSTES DE LA POLITICA SINDICAL MAGISTERIAL


“No podemos seguir con esa lógica de desprestigiar lo único que tenemos que son los maestros, y todas aquellas instituciones que dan sentido, congruencia y racionalidad al pueblo de México. No las podemos desprestigiar de manera vil, porque entonces nos quedamos sin los iconos morales que requiere una sociedad para que tenga los consensos necesarios y mantenga así los tejidos que se requieren para la gobernabilidad nacional. Por tanto, me parece muy importante preguntarnos cómo vamos a poner en el centro de las cosas un tema que fundamental como la reivindicación del maestro, tenemos que pensar en moralizar de nueva cuenta la tarea docente”

Eduardo Grajales

Ricardo Aguilar es un hombre profundamente apasionado de la política, con sentido estratégico y visión moderna de la realidad que vive México y Chiapas, lo que le permiten dilucidar con antelación la dinámica del poder y de la sociedad. Y ante ello se reinventa cada día.

Conoce como pocos las entrañas del magisterio, en el que ha participado en sus inicios desde las juventudes rebeldes de la histórica y combativa Normal Rural Mactumatza de la cual egresó. Como maestro rural fue uno de los fundadores de la corriente democrática magisterial.

Su visión crítica y su persistencia en la lucha lo ha llevado a ocupar espacios en las altas esferas de la política sindical y gubernamental, como director de Relaciones Interinstitucionales del IEESA y de la Confederación de Educadores Americanos, y como ex titular de la Secretaría de Educación durante dos administraciones, en los que la gobernabilidad del país y del estado paso sin duda por el tema educativo.

Recientemente y desde el ámbito ciudadano ha continuado su misión. Con la participación de destacados personajes en la entidad, ha sido impulsor de novedosas propuestas ciudadanas como las agrupaciones Unidos por Chiapas hace casi dos décadas y Soluciones por Chiapas, desde las cuales se ha diseñado una Agenda Ciudadana para el cambio; y de proyectos renovadores, como Maestros por México y Redes Sociales Progresistas, entre otros.

Es de los pocos personajes que, como el albatros, navega mejor en las tempestades que en momentos calmos y hoy, en una etapa de incertidumbre y expectativa ante la redefinición del modelo educativo nacional y las luchas intestinas al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación por definir sus caminos estratégicos, nos concede una entrevista para expresar su punto de vista sobre éste y otros temas.

Maestro Ricardo, personaje icónico de la educación en Chiapas, muy buen día. ¿Cuál es su opinión de esta situación que está viviendo el magisterio en esta etapa de transición?

El gobierno que está por terminar, quizás por propósitos de carácter político o de carácter electoral, y por presiones de grupos económicos que han tenido siempre el interés de meterse en la vida educativa de México, nos trastocó de tal forma el propósito educativo que terminó lesionando no solo el interés que tenía México de contar con una propuesta educativa de largo alcance, si no que engendraron además una propuesta fundamentalmente de carácter laboral que redujo el margen de la presencia del sindicato en las tareas educativas de México y lesionaron con ello el derecho laboral de los trabajadores de la educación. Entonces, creo que hubo una mala percepción porque realmente dañaron la posibilidad de construir la gran tarea que era necesaria e impostergable.

Me parece que el proyecto quedó trunco en la medida que simularon una transformación que no fue educativa, sino profundamente laboral y lo hicieron mediante un gran proceso de simulación en donde los trabajadores de la educación no participaron. En esta lógica, por supuesto no cumplimos ni el propósito fundamental de lo que requeríamos hacer, ni en una reforma quizás, necesaria para México.

En este planteamiento termino diciéndote que es necesario sin duda una gran transformación educativa para el país, es necesario ligarla a la gran visión que le necesitamos dar a la Nación, que está entre las veinte mejores y más desarrollados del mundo y por supuesto hacerlo con los consensos necesarios de una sociedad critica, pujante y dinámica como la que está viviendo México.

En ese escenario que usted plantea, ¿Cómo lograr que todas estas expresiones en las que está dividido el magisterio, unas más beligerantes o más radicales que otras, encuentren ese anhelado consenso, ¿qué tendría que pasar para que eso suceda?

El uso que hicieron del SNTE los últimos dirigentes dejó desprovista la tarea fundamental del sindicalismo, que es cuidar del trabajador y mejorar sus condiciones de vida. En ese sentido no hubo una visión del papel importante, trascendente, protagónico y de actor directo que tenía que tener el trabajador de la educación frente a su materia de trabajo y frente a los compromisos sociales de una comunidad que a veces tiene demasiadas carencias.

El trabajo de estos últimos años en el sindicato dejo una imagen muy deteriorada de lo que se tenía, frente al prestigio que el docente construyó por muchos años en su comunidad.

Entonces, ahora no podemos seguir con esa lógica de desprestigiar lo único que tenemos que dan un sustento social que son los maestros, y a todas aquellas instituciones como el Ejército y muchas otras que dan sentido, congruencia y racionalidad al pueblo de México. No las podemos desprestigiar de manera vil, porque entonces nos quedamos sin los iconos morales que requiere una sociedad para que tenga los consensos necesarios y mantener así los tejidos necesarios para la gobernabilidad nacional.

Aquí lo que me parece muy importante es preguntarnos cómo vamos a poner en el centro de las cosas un tema fundamental como la reivindicación del maestro, tenemos que pensar en moralizar de nueva cuenta la tarea docente, incorporando a todos los actores que tienen que ver con el diseño de las preocupaciones fundamentales de la población.

Y en esta lógica modernizadora ¿Estará la CNTE en sintonía con esa nueva dinámica educativa?

Todos tenemos que estar preparados para estos nuevos momentos de este mundo diverso, moderno, ágil, dinámico y complejo, y esto exige al político, tener muy abiertos sus sentidos, sus preocupaciones, sus reflexiones de cómo tenemos que ver a todos los actores que están en el escenario: radicales, moderados, conservadores, religiosos, etcétera.

O sea, este es un nuevo mundo diverso y tenemos que entenderlo en el marco de la diversidad y complejidad, y en eso me parece el Presidente electo tiene una frase que me gustó y que precisamente planteó acá, en Chiapas, en un foro educativo, dónde dijo “Frente a tantos problemas, habrá diálogo más dialogo si se acaba el dialogo, habrá más dialogo”.

Considero que es el aspecto fundamental que le debe de dar sentido y congruencia a la política. Ya no se puede, y él mismo nos lo ha dicho de manera directa, de que no se volverá a hacer uso de las fuerzas policiacas y armadas, para contrarrestar los conflictos sociales, o tratar las diferencias entre unos y otros de manera violenta. Creo que ese gobierno autoritario ya no es parte de la modernidad política que exige México, por el contrario, forma parte de las practicas viejas que hay que dejar atrás.

Tenemos que vernos, incluirnos todos y saber que todos somos diferentes. Que en nuestras casas tenemos diferencias con un hermano o con otro, porqué uno es de una religión y otro es de otra, o uno le va a un partido y otro a otro. Si hay tantas diferencias en una casa, hay diversidad pues sin duda en un Estado y en un mundo tan complejo encontraremos esa diversidad más vigorosa que más allá de verlo como un obstáculo tenemos que verla como otra oportunidad de inclusión y de transformación.

Son tiempos de gobiernos tolerantes que no caigan en la idea de, ahora voy contra éste, porque no me apoyó, o, ahora me voy contra estos, porque no están de acuerdo conmigo, esa sería una visión muy disminuida del nuevo que hacer político, que debe haber ideas claras de cómo enfrentar estos nuevos momentos.

La política no es más que el instrumento de hacer lo posible, con lo deseable. Y respecto a los compañeros de la Coordinadora podrán tener defectos y virtudes también, y como tal, creo que tenemos que tener una idea muy clara, todos somos necesarios en un mundo moderno, incluyente y ciudadano, México será grande en la medida que sepamos respetarnos unos y otros, aceptar al diferente fortalece nuestra vida democrática.

Hablemos de la maestra Elba Esther. Usted ha sido una persona ligada a ella en cuestión laboral, incluso en sus momentos más difíciles cuando fungía usted como secretario de Educación, nunca negó tal relación; en ese sentido ¿Cómo ve el papel de la maestra en un momento clave del magisterio y de la educación?

Elba Esther sin duda es una parte real del sindicalismo mexicano, ha jugado un papel trascendente en los últimos años, sin duda es una mujer polémica, algunos la quieren, otros no. Pero como todo personaje, tiene sus virtudes y defectos, como cualquier ser humano, sin embargo, lo que no podemos soslayar es que la Maestra ha jugado un papel importante en el sindicalismo mexicano. Fue una presa política, y la metieron a la cárcel por estar en contra de una Reforma que laceraba a los trabajadores de la educación, ha quedado al descubierto que todo fue un montaje para culpar a los Maestros y culparla a ella de muchas cosas, y hoy nos parece que está en su derecho de poder recuperar sus derechos plenos, como a cualquier maestro que se le quita derechos.

Lo que tenemos que lograr es que las leyes en este país se despoliticen, ya no podemos politizar las leyes, ya no podemos violentar la Ley a nuestro antojo o de acuerdo al gobierno que está, del color que gobierna.

Y sobre el proyecto educativo, lejos de esta estira y afloja en el gremio sindical, ¿Qué propuesta educativa hay y cómo piensan trabajarla los denominados Maestros por México que usted comanda en la región sureste del país?

Tenemos que hacer una diferenciación entre el trabajo educativo y el otro los derechos de los trabajadores, son dos cosas distintas.

En materia educativa habría que hacer un recuento entre las cosas que durante tantas décadas se han hecho bien en México, pienso que hay una tradición de la política mexicana desde José Vasconcelos, Justo Sierra y Jaime Torres Bodet, y otros grandes hombres que jugaron un papel importante en la Secretaría Educación Pública que vinieron a transformar las raíces más profundas de la educación de los mexicanos.

Somos un país que ha tenido extraordinarios hombres y mujeres, pero también ideas extraordinarias de académicos e investigadores preocupados por lo que tenemos que hacer en la tarea educativa y yo apelo mucho a estos grandes pensadores mexicanos. Apelo a esos maestros y maestras que también desde la comunidad han desarrollado una serie de experiencias que pueden aportar mucho en el ámbito educativo.

Entonces tenemos que ser sensibles como sociedad, al maestro y la maestra que está directamente en el aula, al investigador, al académico y a todos estos actores que sin duda han jugado un papel fundamental, para sumarlos, que con sus ideas contribuyan a la gran labor que tenemos que hacer en la materia.

Tenemos que repensar las cuestiones de la escuela, si logramos ese hombre exitoso y feliz que resuelva sus necesidades básicas en un marco tan difícil y con tanta complejidad creo que la tarea educativa habrá cumplido su papel.

Por lo tanto, yo no me atrevería hacer una propuesta unilateral, prefiero que incorporemos todo ese flujo creativo que nace desde la propia escuela y de los investigadores, hay que construirla desde ahí, para fortalecerla desde sus cimientos.

Finalmente, en su calidad de ex titular de Educación y en esta lógica de la Cuarta Transformación, ¿Qué hacer para adaptar la Secretaría de Educación del Estado y Federal, a estos nuevos escenarios?

 Lo que valdría la pena es que hay enseñanzas muy importantes que se tienen que tomar en consideración, por ejemplo, de cómo se evalúa en este país. Tú no puedes evaluar de manera generalizada a estados muy pobres y a estados con mayor desarrollo.

Ni puedes evaluar a los maestros solamente sin evaluar también el sistema educativo en un conjunto y menos aún sin considerar los contrastes que tiene esta nación donde hay estados pobres y estados ricos, estados muy pobres donde habitan indígenas, migrantes que además requieren del servicio educativo en donde ni siquiera hay luz, drenaje, agua potable o se carece de los servicios básicos. Tenemos que reconocer que en estas entidades hay condiciones difíciles que hacen también que la tarea educativa sea más difícil en contraste con los otras, y esas diferencias hay que considerarlas.

Entonces esa primera enseñanza nos permite entender que, si logramos que las autoridades educativas vean ese mundo tan diverso y complejo, comprenderíamos que la tarea educativa no la podemos estandarizar, si no la tenemos que ver con esos contrastes.

Y eso me lleva a señalar un elemento necesario destacando su condición, y es pensar en cómo diseñar determinados programas apropiados a las circunstancias de cada región o ciudad. Por ejemplo, en el caso de Chiapas cuando fui Secretario generamos un programa incipiente que buscaba generar desde la escuela un instrumento que sirviera para atender tres preocupaciones fundamentales: educar en el marco de la paz, la tolerancia y el desarrollo. Ya que en Chiapas tenemos todavía comunidades o pueblos con luchas intestinas, caciques de hace décadas con intereses muy concretos, tienen diferencias muchas veces por militancia partidista o religiosa, o bien se pelean por bancos de arena, pozos de agua, en fin, y eso muchas se origina la falta de una idea muy clara de que no te puedes pelear, o no puedes correr a tus semejantes por un problema tan cotidiano, por pequeño o grande que sea.

Sin embargo, esto sucede y a veces tenemos poblaciones o éxodos de cientos o miles de habitantes donde la tarea educativa no tiene ya nada que hacer. Generamos ahí una propuesta para que desde la escuela pudiéramos enseñar a convivir y a respetar la diversidad de nuestros pueblos o comunidades.

Si esta tarea la hiciéramos, en un gran programa desde la tarea educativa en Chiapas, quizás lograríamos que a mediano plazo tuviéramos menores grados de conflictividad en los pueblos indígenas.

Me parece que es desde la escuela donde podemos generar la mejor semilla de cambio que haga germinar una nueva sociedad.